El 25 de febrero de 1977 nuestra institución fue intervenida por la dictadura cívico-militar. No fue un trámite administrativo. Fue un acto de violencia, encabezado por la patota del genocida Agustín Feced, parte del plan sistemático que en Vigil buscó demoler un enorme proyecto colectivo que demostró que la educación y la cultura podían crecer desde el barrio hacia el mundo.

La Vigil significó la conquista de la comunidad organizada, la participación y el acceso por igual. Por eso fue atacada. Porque lo que florece en común incomoda a quienes necesitan el individualismo y el silencio. La intervención dejó marcas profundas e intentó borrar la singularidad de esta experiencia única, pero la historia quedó grabada en cada vecinx, en cada estudiante, en cada miembro de la comunidad.

Hoy, a 49 años, reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. Y también celebramos la persistencia. La reapertura y reconstrucción constante, las nuevas generaciones que vuelven a habitar sus espacios. Cada libro prestado, cada taller que comienza, cada recorrido guiado es la certeza de que no pudieron, de que seguimos acá con las mismas convicciones: que la educación y la cultura es un derecho, que la organización comunitaria transforma, y que la memoria se construye entre todxs.