🔎 Había una vez una rampa
Estamos en el primer edificio construido por la Vigil en 1963: tres plantas unidas por una fachada y murales realizados por Rubén Naranjo y Osvaldo Boglione. El mobiliario de época, las mesas, los ficheros, los libros, todo parece estar en su lugar. Pero algo no encaja; algo falta.
↘️ Una rampa suspendida en el aire. 💬
Un objeto que no remite al terror ni al saqueo. Al contrario, habla de un momento de plenitud.
Durante los años ’70, el servicio bibliotecario vivía un tiempo de efervescencia cultural. Más de 1200 consultas y retiros de libros por día, 27 bibliotecarias trabajando a jornada completa para atender la demanda, lectores de todas las edades, desde la mañana hasta bien entrada la noche. Fue esa vitalidad la que llevó a quitar la rampa para permitir un ingreso más fluido del público. Esa modificación arquitectónica, entonces, no es un accidente ni un daño. Es el testimonio de un uso intensivo, de un deseo colectivo, de una apropiación cotidiana y popular del conocimiento.
Y ésta es sólo la primera parada…
📆🚶🏼🚶🏽♀️El sábado 27 de junio a las 10h lxs invitamos a participar de un Recorrido Guiado abierto y gratuito por La Vigil, un espacio atravesado por huellas y presente.
La memoria aquí no se construye desde la pérdida, sino desde la riqueza compartida. 🤝🏼✨
